Sonificación: Observando con los oídos


Ya desde los años 50 hemos sentido la necesidad de digitalizar toda señal analógica con el fin de mejorar su procesamiento y almacenamiento para su posterior uso con los computadores. Sin embargo, la tendencia de digitalizar toda señal se está acabando, debido a las carencias que presenta frente a la sonificación.

La sonificación es un campo de investigación relativamente nuevo, el cual consiste en la interpretación de sonidos no hablados provenientes de diferentes fuentes, para la detección de patrones audibles.

Estos patrones se suelen dar normalmente en la naturaleza y su detección hace posible la interpretación de variables que se le pueden escapar al ojo humano. Realmente, el oído es una herramienta de detección bastante más precisa que el ojo, ya que mientras el ojo humano no puede diferenciar una luz parpadeando mas de 30 veces por segundo, el oído es capaz de diferenciar una fuente de sonido que vibra entre 30 y 60 veces por segundo.

La técnica de escucha de sonidos en la naturaleza no es un concepto nuevo, ya desde hace años existen proyectos, enmarcados en el campo de la astronomía, donde a través de gigantes radio telescopios constantemente escuchando el espacio, intentan detectar señales que den indicios de vida extraterrestre, como puede ser el proyecto SETI. Pero la sonificación va más allá, ya que no sólo consiste en escuchar y detectar, sino en convertir datos que normalmente se mostrarían numéricamente o visualmente, en sonidos.

sonificación del SETI con radio telescopios

Debido a las posibilidades que ofrece esta técnica, la sonificación está empezando a ser usadas en campos muy diferentes entre sí, desde la astronomía, medicina, hasta la geología para la detección de erupciones volcánicas. Básicamente, en aquellos en los que se requiera de un potente y fino mecanismo de detección, como es el oído.

Robert L. Alexander, compositor y estudiante de posgrado de la Universidad de Michigan, es uno de los científicos que trabajan en este campo. Su línea de investigación consiste en escuchar los vientos solares. Para ello, la técnica usada por los científicos consiste en convertir tanto los rayos x, los rayos gamma como otras señales invisibles para el ojo humano, en señales audibles, asignando diferentes sonidos para cada frecuencia o cambio de intensidad. Gracias a esto, Alexander pudo caracterizar dos tipos de vientos solares en función de los iones de carbono que contenían el viento. Aunque a primera vista este descubrimiento no parezca muy relevante, la caracterización del viento solar es importantísima para la posible alteración del campo magnético terrestre, y consecuentemente, para el correcto funcionamiento de nuestros satélites de comunicaciones.

Otro de los proyectos relevantes usando la técnica de sonificación es el que llevan científicos ingleses de la Universidad de Birmingham. En este caso está orientado en el ámbito médico, concretamente en la detección de células cancerígenas. Ryan Stables, músico e ingeniero de digital-media comenta que la finalidad de esta línea de investigación es reducir el tiempo de espera a la hora de obtener los resultados de un biopsia de un paciente que necesita una rápida respuesta. Para ello, ha remplazado la técnica visual de identificación de células cancerígenas que se utiliza normalmente en la biopsia, por un método audible.

El método normalmente utilizado, se llama espectroscopía de Raman, en el cual a través de un rayo laser las moléculas de las células se ponen a vibrar. Cada molécula vibra de una manera diferente en la muestra y su irradiación hace de huella dactilar identificativa de cada molécula. Moléculas, provenientes de proteínas anormales en células cancerígenas tienen su propia huella dactilar. Aunque esta técnica es perfectamente valida para la detección, normalmente lleva bastante tiempo a los especialistas determinar si las células son cancerígenas o no.

Por tanto, Ryan Stables junto con Domenico Vicinanza han convertido en audible todos los datos que se obtiene en la espectroscopia, dando lugar a sonidos perfectamente diferenciados entre las células sanas y las cancerígenas. Y lo que es más, el método de detección es bastante más fiable y rápido que el anterior.

El último proyecto que quiero comentar es el llevado a cabo por la Universidad Politécnica de Cataluña, llamado LIDO(Listening to the deep ocean). Aunque este proyecto puede diferir de los anteriores, el propósito es similar. LIDO es una mezcla entre proyecto de sonificación e Internet of things y consiste en escuchar el fondo marino. Para ello, han repartido por todo el mundo micrófonos y sensores submarinos con el fin de registrar y analizar tanto los sonidos de los animales como aquellos sonidos de procedencia no natural, para ver como afectan al comportamiento del medio marino. Si entráis en su web, podéis escuchar en tiempo real el océano en diferentes partes del planeta y quien sabe igual detectáis algo fuera de lo común…

La sonificación se ha convertido en una técnica a tener muy en cuenta a la hora de detección de variables. Gracias a las cualidades físicas del oído humano en la detección de cambios en patrones sonoros, se presenta como una gran alternativa a la digitalización de datos. Además, su facilidad de análisis y el poco espacio que ocupa su almacenamiento en comparación con los datos numéricos y visuales, hacen de ella un atractivo para los científicos. Por tanto, cuidad vuestros oídos que igual algún día se convierte en vuestra herramienta principal en el trabajo.


 

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