Sensorizando el planeta


Temperaturas inusualmente altas, lluvias torrenciales, ciclones y tornados especialmente intensos, presencia de nieve en zonas donde nunca había nevado antes, estos son claramente síntomas inequívocos de un cambio climático y sin querer ser catastrofista ni un polémico anuncio de Green Peace, siento deciros, que ya lo estamos sufriendo.

La historia nos dice que no es la primera vez que el planeta Tierra sufre cambios climáticos, y lo anecdótico es que en esos cambios climáticos que hubo, el hombre no vivía o no tenía la capacidad de destrucción que tiene ahora. Por tanto, ¿cuánta culpa está teniendo el ser humano en este proceso?

En mi opinión, hay muchísimas variables que afectan al clima de la Tierra y pueden llegar a producir el proceso que estamos viviendo ahora. Variables naturales y no tan naturales, llamadas antrópicas. Dentro de los factores naturales, podrían ser entre otras la actividad volcánica del planeta, la radiación solar, circulación atmosférica o las mismas corrientes marinas. Y como causas antrópicas, conocidas por todo el mundo, podrían ser: quema de combustibles fósiles, tala de bosques…

Tras unos cuantos años siendo testigos de como se van derritiendo poco a poco los polos de nuestro planeta, parece que la comunidad internacional empieza a tener algo de preocupación con respecto a dicho problema. Sin embargo, por muchas convenciones y cumbres que realizan para poner limitaciones a la generación de gases de efecto invernadero, el compromiso por parte de ciertos países, casualmente los más contaminantes, es todavía muy pequeño y poco esperanzador para que se pueda revertir el problema a corto plazo, si es que realmente se puede revertir.

cambio climático, detección CO2

Pero no todo van a ser malas noticias y despreocupaciones políticas, porque aunque los interés económicos en estos momentos estén por encima de la preocupación social, siempre hay algún organismo o entidad que hace presión para que se le escuche.

En este caso, viene de la mano del Instituto Carnegie de la Universidad de Stanford, donde han desarrollado un sistema de sensores para vigilancia forestal, llamado Carnegie Airborne Observatory.

Según la FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations), uno de los mayores responsables de la aceleración del cambio climático está siendo la deforestación a cargo del ser humano. Ya que una de las principales funciones de los bosques es la de almacenamiento de enormes cantidades de carbono. Estudios de la FAO indican que en total, los bosques del planeta y sus suelos almacenan más de un billón de toneladas de carbono, el doble de la cantidad que flota libremente en la atmósfera.

Todo esto se consigue gracias al proceso de la fijación del carbono y la fotosíntesis. Por tanto, en el momento en el que un bosque es talado, toda esa acumulación de dióxido de carbono es liberada a la atmósfera, convirtiéndose en un problema de igual importancia que el de la quema de combustibles fósiles.

Para controlar esto, el equipo del departamento de Ecología Global de la Universidad de Stanford ha desarrollado una compleja y curiosamente económica técnica de mapeo de bosques, llamada AToMS.

AToMS (Airborne Taxonomic Mapping System), va instalado en una avioneta y contiene tres conjuntos de sensores: dos espectrómetro de imagen y un LIDAR. Utilizado también este último en los coches sin conductor, como comente en un post anterior.

Cambio climático, detección CO2

Estos sensores consiguen realizar un mapa tridimensional del bosque en función de la cantidad de carbono que almacena. Para ello, los sensores miden las propiedades químicas y espectrales de cada árbol en función de cómo es reflejada la luz en ellos. A parte de obtener unas imágenes espectaculares, este proyecto consigue identificar cuales son los bosques que más dióxido de carbono almacena y como consecuencia de ello, los bosques más sensibles a ser talados.

cambio climático, detección CO2

El proyecto lleva en marcha desde el 2006 y desde su concepción ha evolucionado considerablemente a nivel tecnológico. Desde el 2011 colaboran con el gobierno de Perú para saber que áreas de bosque se pueden llegar a explotar para un posterior uso en agricultura o minería, con resultados muy precisos.

El ser humano es uno de los mayores responsables del cambio climático que estamos sufriendo, pero no es el único, ya que hay factores naturales que hacen que este proceso sea algo irreversible. Pero lo que si podemos hacer es todo lo que esté en nuestras manos para no acelerarlo, ya que es nuestra responsabilidad no dejar un legado catastrófico a las generaciones venideras. Por tanto, no olvides que los cambios globales siempre empiezan primero por cambios individuales.


 

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