Mover objetos con la mente, ya no es una utopía


¿Os acordáis de la película Phenomenon? En la cual aparecía John Travolta  poniendo caritas de tierno…Si eres de aquellos que conseguiste superar aquellas carusas, recordarás que el guión principal de la película consistía en que el protagonista, por razones desconocidas, empezaba a tener poderes mentales y podía mover objetos con la mente.

Ya antes de esta película, ha habido muchas más en las cuales se ha tratado el tema de la telequinesis, probablemente una de las habilidades que más desearía tener la raza humana junto con la de poder volar. Así que todos sabemos que alguna vez en tu vida te has quedado mirando fijamente a un objeto con la sana intención de moverlo con la mente.

El tema de esta entrega no va muy desencaminado con la telequinesis, pero no como la concebimos, ya que desgraciadamente todavía no estamos lo suficientemente evolucionados como para tener este don, por lo menos sin ciertas ayudas. Os preguntareis de que ayudas estoy hablando, ¿no?. Pues vamos al lío…

Hoy en día una de los campos de la neurociencia es el estudio del comportamiento del sistema nervioso. Dicho campo, cada vez arroja más luz al mundo científico sobre cómo funcionan las neuronas y el funcionamiento del cerebro en general.  Pero aún así, todavía hay largo camino por recorrer ya que al día de hoy seguimos desconociendo muchas cosas sobre el comportamiento y potencialidad de nuestro cerebro.

En el 2005, una empresa sueca llamada Interactive Productline, aprovechando los últimos avances en la neurociencia, sorprendió al mercado sacando un innovador juego, llamado Mindball, en el cual dos jugadores competían entre sí moviendo una bola de un lado del campo al otro con su cerebro, el que consiguiera llevar la bola al lado contrario ganaba. Se desconoce el porqué del poco éxito del producto, probablemente por su desbordante diversión.

Pocos años después, otra empresa, llamada Neurosky y ubicada esta vez en california, sacó otro producto basándose en la misma tecnología que el Mindball, pero esta vez con bastante más éxito, debido a la posibilidad que ofrece al usuario de poder crear aplicaciones para fusionarlo con electrónica.

Dispositivo de detección de ondas cerebrales.

Tanto Mindwave, producto de Neurosky, como Mindball utilizan la tecnología de electroencefalograma (EEG), la misma que usan las maquinas de los hospitales para saber si estas vivo. ¿Pero como funcionan estos dispositivos? Vamos con la teoría.

Dentro de nuestro cerebro tenemos más de cien mil millones de neuronas, y estas se comunican entre si por medio de impulsos eléctricos. Así que mayormente dentro de nuestro cerebro tenemos electricidad, aunque seguramente haya más de uno “no conductor”. La corriente eléctrica es una onda convencional, con su intensidad, frecuencia y longitud de onda,  y debido a la naturaleza de nuestros pensamientos estos parámetros varían. Por tanto, llegamos a la conclusión de que un pensamiento es un onda y la clasificación de dichas ondas son llevadas a cabo por la técnica de la electroencefalografía. Hasta la actualidad, hay clasificadas cinco ondas, las cuales son: ondas gamma, beta, alpha, theta y delta. Esta clasificación esta basada en orden creciente frecuencial, así que en función de la naturaleza del pensamiento la onda tendrá mayor o menor frecuencia, es decir, no es lo mismo un pensamiento relajado que un pensamiento el cual conlleve mover un músculo. Gracias a esta clasificación, conseguimos tener patrones de ondas y la captación de estos patrones mediante sensores, conlleva la posibilidad de accionamiento de mecanismos.

Para que quede más claro, voy a explicar como funcionan los dos juguetitos que he comentado antes. Tanto el Mindwave como el Mindball, gracias a unos sensores colocados superficialmente en la cabeza, detectan las ondas alpha, las cuales aumentan su presencia en estado de relajación. Estas ondas, tienen una frecuencia de entre 8-13 Hz y para los que no estéis familiarizados la frecuencia es realmente baja, por tanto la detección, amplificación y el filtrado de estas ondas es lo realmente complicado de esta tecnología. Una vez conseguido lo anterior, a través de el procesamiento de la información se consiguen mover todo tipo de dispositivos electrónicos. Por tanto, en estos dispositivos, cuando consigas un estado de relajación suficiente para que las ondas alpha sean detectadas, será este el momento en el cual un aparato electrónico responderá con una acción que tu previamente has programado vía software.

Aunque haya hablado de dos juguetes, esta tecnología se esta investigando para conducción de aviones militares no tripulados y más importante, a mi parecer, para el control y movimiento de extremidades robóticas. En estos casos, ya no solo detectan las ondas alpha, sino que intentan codificar ciertas ondas en función de ciertos pensamientos. Debido a su complejidad, el material para la detección es más numeroso y caro.

El único inconveniente que ofrece esta tecnología es el tipo de pensamientos, es decir, si yo estoy dirigiendo un drone con la mente(como se muestra en el video a continuación), lo lógico es que si pienso en un giro a la izquierda gire a ese lado y viceversa, pero esto no es posible ya que la onda que conlleve el pensamiento de giro a la izquierda puede ser totalmente diferente entre varias personas o incluso con la misma persona, pensándolo varias veces. Por tanto, lo que hacen los investigadores es sacar patrones de ondas cuando piensas en objetos. En este caso podría ser una flecha dirigida hacia la izquierda. Así que no queda más remedio que entrenar la mente.

Por tanto, si te apasiona la idea de mover objetos con la mente, por solo unos 100$ aprox. te puedes hacer con un Mindwave y dejar a tus amigos picuetos o vete a saber, comprar el pan con un drone sin moverte del sofá, y lo que es mejor, totalmente relajado.


 

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