Magnetismo, el futuro de la medicina no invasiva


Imagino que en vuestra estancia escolar, todos habréis presenciado el mítico experimento del campo magnético, en el cual se aprecia como unas virutas de hierro se reorientan al estar dentro de la influencia del campo magnético, es decir con un imán cerca. Dando por hecho esto, voy a omitir la explicación teórica de campo magnético debido a su carácter soporífero.

Hoy en día, existen infinidad de dispositivos electrónicos los cuales contienen imanes y juegan con el efecto del campo magnético para realizar ciertas acciones. Aunque sería interesante hacer un análisis de estos dispositivos y su aplicación, no va a ser el propósito de hoy, ya que me gustaría centrarme en la utilidad del magnetismo en la medicina actual y futura.

Como muchos de vosotros sabréis, la mayoría de los equipos médicos de detección contienen potentes imanes, como por ejemplo, como bien su nombre indica, los equipos de resonancia magnética. El funcionamiento de estos equipos es realmente complejo y aunque nos hayamos acostumbrado a verlos y a utilizarlos, es una tecnología realmente puntera. Para ver un poco su funcionamiento, voy hacer un brevísima y básica explicación de dicho aparato. Todo se resume en los átomos de hidrogeno que contiene nuestro cuerpo. Estos átomos, debido a su configuración electrónica, se ponen a vibrar con una frecuencia determinada al estar dentro de la influencia de un campo magnético, así que la respuesta es “sí”, cuando estáis dentro de la cabina de resonancia magnética vuestro cuerpo está vibrando, pero no de emoción. Al detectar la frecuencia de vibración, el equipo emite unas ondas de radio con la misma frecuencia de vibración de los átomos. Una vez que se deja de bombardear los átomos con las ondas de radio, estos dejan de vibrar y emiten la energía acumulada, la cual es recogida y traducida a imagen.

Las tripas de una cabina de resonancia magnética.

Toda esta explicación previa me conduce al punto de partida que era el motivo de este escrito, que es el futuro de la medicina de la mano del magnetismo.

En diversas universidades tanto nacionales como internacionales, y por lo que me consta también en la Universidad del País Vasco (EHU), existen líneas de investigación sobre la utilización de partículas magnéticas para el tratamiento de cánceres. Esta tecnología consiste en la introducción de nanopartículas magnéticas dentro del cuerpo humano y gracias a imanes situados en el exterior del cuerpo, éstas son dirigidas hacia zonas cancerígenas.

El investigador español del CSIC, Domingo F. Barber, está probando esta técnica. Para ello, ha añadido interferón a las nanopartículas y las ha dirigido mediante imanes hacia células tumorales. Según Wikipedia, para que quede claro, el interferón son proteínas que interfieren en la replicación de los virus. Por tanto, como podemos observar, las nanopartículas magnéticas hacen de medio de transporte del medicamento y su conductor es el imán del exterior. Los resultados obtenidos en ratones, según el investigador, son muy prometedores, ya que se han conseguido reducir considerablemente el tamaño de los tumores y no solo eso, sino que también han eliminado sustancialmente los efectos secundarios que producía la radioterapia, la cual mata tanto células sanas como tumorales.

A continuación, se muestra un fotografía de células tumorales rodeadas de nanopartículas magnéticas, en azul.

Células cancerígenas rodeadas por nanopartículas transportando interferón.

Aunque inicialmente todas las líneas de investigación están basadas, obviamente por su importancia, en tratamientos de cáncer. En mi opinión, se abre un gran campo de investigación biomédica, el cual podría reducir considerablemente las operaciones. Desgraciadamente, tendremos que esperar para ver como evoluciona esta técnica.


 

No hay comentarios

Agregar comentario

Simple Share ButtonsGracias!!
Simple Share Buttons

APOYA LA INVESTIGACIÓN

HAZ QUE SE DIVULGUE!

Nombre:

Email:

Mailchimp se encargará de la protección de tus datos